Cristianismo
Aunque existe una gran diversidad de denominaciones
cristianas – Católicos, Protestantes, Ortodoxos, Evangélicos y muchas otras
organizaciones Cristianas sin denominación, una creencia central del Cristianismo es que existe
la vida futura o vida eterna,
y que la conducta en la tierra – como nos comportamos – determinará el ‘lugar’
donde finalmente terminaremos. Existe un infierno para los malvados – algunas
teologías aun hoy dicen que el fuego del infierno es eterno – y existe
el cielo o paraíso para los que se han comportado bien en la vida. La Iglesia
Católica además plantea que hay un estado entre el cielo y el infierno llamado
‘purgatorio’ y aun hoy en día debaten sobre un posible estado de ‘limbo’ para
casos de niños que mueren antes de ser bautizados. La Teología Católica enseña que
después de pasar un tiempo en el purgatorio, el alma o espíritu eventualmente
podrá ir al cielo. Otros cristianos no católicos, los Protestantes, no aceptan
el concepto del purgatorio. La Teología Católica también afirma que los
pecadores pueden confesar sus pecados a los sacerdotes católicos y que esos
pecados son perdonados para siempre – no importa cuan graves puedan ser los
pecados, incluyendo el genocidio – si el pecador se arrepiente sinceramente,
sus pecados serán perdonados.
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creencias Cristianas en el sitio de www.ReligiousTolerance.org
Hinduismo
Los Upanishads, los antiguos textos religiosos Hindú, postulan que existe un
núcleo eterno e inmutable del ser llamado "Atman." Esta alma o "ser
profundo" era considerada como idéntica a la inmutable divinidad llamada Brama
(el fundamento unitario del Ser que trasciende dioses y diosas particulares).
Durante la vida en la tierra el Atman sin embargo está atrapada en el
mundo de "samsara" (el ciclo de muerte y renacimiento). A diferencia de los
conceptos Occidentales sobre la reencarnación, el Hinduismo, el Budismo y otras religiones Orientales
muestran el proceso de samsara como algo infeliz. La vida en este mundo
significa sufrimiento.
Lo que nos mantiene atrapados en el ciclo de samsara es la
Ley del Karma. En su forma más simple, esta ley opera impersonalmente como una
ley natural asegurándose que cada hecho bueno o malo eventualmente retorna al
individuo en forma de recompensa o castigo en proporción al hecho original.
Es la necesidad de “cosechar su propio karma” lo que hace que los seres
humanos tengan que nacer de nuevo (reencarnar) en vidas sucesivas. En otras
palabras, si uno muere antes de cosechar los efectos de sus propias acciones
(como ocurre con la mayoría de las personas), el proceso kármico demanda que
uno regrese en una vida futura. Regresar en otra vida también permite que las
fuerzas kármicas recompensen o castiguen a través de las circunstancias en las
que uno nace. De ahí que, por ejemplo, un individuo que fue generoso en una
vida puede renacer como una persona acaudalada en la próxima encarnación.
"Moksha" es el término tradicional Sánscrito para denominar
la liberación de la interminable cadena de muerte y renacimiento. En las
tradiciones religiosas del sur de Asia, esto representa el objetivo supremo de
los esfuerzos humanos. Según la diversidad del Hinduismo, la liberación puede
obtenerse de varias maneras, desde la realización apropiada de varios ritos
hasta las altamente disciplinadas formas del Yoga. En los Upanishads, es el
conocimiento apropiado, en el sentido de comprensión de la naturaleza de la
realidad, lo que permite al buscador aspirante lograr la liberación del ciclo
del renacimiento.
¿Qué le sucede al individuo después de alcanzar moksha? En
el Hinduismo basado en los textos Upanishads, se cree que el Atman individual
se une con el Brama cósmico. La imagen tradicional es como una gota de agua la
cual cuando cae en el océano pierde su individualidad y se convierte en uno
con el mar, es decir que al alma individual es parte del todo y el todo mismo.
Aunque muy divulgada, esta metáfora no captura bien el significado de esta
unión. En lugar de perder la individualidad propia, los Upanishads explican
que en realidad el Atman nunca está separado de Brama; de ahí que la
individualidad sea ilusoria, y moksha simplemente es el despertar de ese sueño
de separación.
En paralelo a los planos celestiales, el Hinduismo también desarrolla la
noción de ciertos mundos infernales en los cuales los individuos
excepcionalmente pecadores son castigados. Muchos de los tormentos en los
mundos infernales del Hindú, tales como ser atormentados por demonios, se
asemejan a los infiernos Occidentales. Pero a diferencia del infierno
Occidental, el infierno Hindú no es la morada final del alma. Ellos son mas
bien como purgatorios en los cuales las almas pecadoras sufren por un tiempo
limitado. Después que termina ese tiempo, aun la persona más malvada sale del
infierno y de nuevo participa en el ciclo de la reencarnación.
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Budismo
Buda continuó la doctrina básica del Hinduismo sobre la reencarnación y el
karma, así como la noción de que el objetivo de la vida religiosa debe ser
escapar del ciclo de muerte y renacimiento (reencarnación). Buda enseñó que lo
que nos mantiene atados al proceso de muerte/renacimiento es el deseo, el
deseo en el sentido de anhelar las cosas de este mundo. De ahí que
para lograr el objetivo de liberarse de los ciclos de reencarnación se
requiera liberarse de los deseos mundanos. Nirvana para los Budistas
representa la liberación. Nirvana literalmente significa
extinción y se refiere a la extinción de los deseos, una extinción que permite
alcanzar la liberación.
Donde Buda se separó más radicalmente del Hinduismo fue en
su doctrina del "anatta", que es la noción de que el alma de los individuos
no es eterna. En lugar de almas eternas, los individuos consisten en un
conjunto de hábitos, memorias, sensaciones, deseos, etc., las cuales al unirse
dan la apariencia de que la persona es un ser estable y duradero, lo que
comúnmente se llama ‘ego’. A pesar de su naturaleza transitoria, este falso ego se mantiene
unido como una individualidad y reencarna en cuerpo tras cuerpo. En el
Budismo, así como en el Hinduismo, la vida en el cuerpo biológico se ve
negativamente, como fuente de sufrimiento. De ahí que el objetivo sea obtener
la liberación. En el Budismo esto significa abandonar el sentido del ego de
forma tal que las memorias y los impulsos se desintegren, y no quede nada para
reencarnar ni para experimentar dolor.
Según el Libro Tibetano de los Muertos (Tibetan Book of the
Dead), al morir, el espíritu
del difunto pasa por un proceso que dura cuarenta y nueve días, dividido en
tres estados llamados "bardos." Al concluir el bardo, la persona entra en
nirvana o regresa a la tierra para renacer. Es imperativo que el individuo que
va a morir se mantenga conciente tanto como pueda porque los pensamientos que
uno tenga durante el paso de la muerte influencian grandemente la naturaleza
de la experiencia en el ‘más allá’, y si uno no puede lograr el nirvana,
también influencian en el estado de la próxima encarnación.
La primera etapa del Bardo (Chikai Bardo) comienza con la
muerte y se extiende por día y medio hasta cuatro días. Este es el período
necesario para que el fallecido se de cuenta que ya ha salido del cuerpo. La
conciencia del fallecido experimenta un éxtasis la primera que ve la "Clara Luz
Blanca" en el momento de la muerte. Todos reciben al menos un cierto atisbo de
la luz. Los que están más desarrollados espiritualmente pueden verla por más
tiempo. La persona promedio pasa por un estado secundario de una "luz clara."
La segunda etapa (Chonyid Bardo), el bardo de la Mente Luminosa, la persona
experimenta alucinaciones debido al karma creado durante la vida. Excepto los
que son muy desarrollados, en general el individuo promedio sentirá que aun está en el
cuerpo. El fallecido entonces encuentra varias apariciones, como son deidades
de “paz” y de “ira”, que realmente son personificaciones de los sentimientos
humanos y que, para lograr el nirvana con éxito, el fallecido debe encarar sin
temor. Solo los individuos más evolucionados pueden evitar completamente la
experiencia del bardo e ir directamente al área del paraíso. La tercera etapa
(Sidpa Bardo), el bardo del renacimiento, es el proceso de reencarnación.
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Judaísmo
El Judaísmo Tradicional firmemente cree que la muerte no es el fin de la
existencia humana. Sin embargo, debido a que el Judaísmo Tradicional se
concentra fundamentalmente en la vida aquí y ahora, más que en la vida
póstuma, el Judaísmo Tradicional no tiene muchos dogmas sobre la vida después
de la muerte y deja bastante espacio para las opiniones personales. Es posible
para un Judío Ortodoxo creer que las almas de los justos van a un lugar
similar al cielo o paraíso Cristiano, o bien que ellos son reencarnados a
través de muchas vidas, o que ellos simplemente esperan hasta la llegada del
Mesías cuando serán resucitados. De manera similar, los Judíos Ortodoxos
pueden creer que las almas de los malvados son simplemente destruidas al
morir, dejando de existir.
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Islam
De acuerdo con los principios de fe del Islam, la muerte es el fin de la vida
física y el comienzo de un período de descanso hasta el día de la resurrección
cuando Alá juzgue a los vivos y a los muertos. Muchos Musulmanes creen que los
fieles son capaces de tener visiones de Dios después de la muerte y que los
malvados tienen visiones del infierno. Excepto por esas visiones del cielo y
del infierno, los Musulmanes creen que el alma permanece en una especie de
“sueño del alma” hasta que llegue el Día del Juicio. Cuando llega el Día del
Juicio, todos son juzgados de acuerdo a sus hechos en la vida. Muchos
Musulmanes creen que los no-musulmán pueden alcanzar el cielo solo después de
un período de purificación en los fuegos del purgatorio.
En el siglo octavo apareció una secta mística del Islam
llamada Sufismo, la cual combinó las tradiciones místicas de los antiguos Griegos
y Budistas
con la fe tradicional del Islam. Los conceptos encontrados en el
Sufismo aparecen en muchas de las experiencias de muerte cercana que han sido
reportadas. Los maestros Sufi enseñan que, después de la muerte, una persona
se juzga a si misma y por tanto trae sobre si misma su propio cielo o
infierno. El Sufismo también se conoce como el “Camino del Corazón” o el
“Camino del Puro” y se considera un medio por el cual uno puede ascender desde
los niveles bajos hacia la Luz Divina que penetra todo el universo. El
concepto de la luz es común a muchas otras religiones camino así como en las
experiencias de muerte cercana. De acuerdo a la tradición Sufi, hay muchas
formas de ascender pero la esencia del camino hacia Dios es encontrarse uno
mismo. Como dice una expresión Sufi, "Conócete a ti mismo, conoce a tu Dios."
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Espiritualismo /
Espiritismo
La religión del Espiritualismo (Spiritualism en Inglés) platea que todas las
personas y los animales que han sido amados (que tienen sus vibraciones
elevadas) tales como las mascotas, continúan viviendo después de la muerte
física. Al pasar al ´otro lado´ nos llevamos tres cosas con nosotros: nuestro
cuerpo espiritual o etéreo (un duplicado energético de nuestro cuerpo
biológico), todas
nuestras memorias y nuestro carácter o personalidad.
Cuando cruzamos al otro lado vamos a una región Astral o dimensión espiritual
que acomode las vibraciones que hemos acumulado de todos nuestros pensamientos
y acciones en nuestra vida. La persona decente promedio va a lo que usualmente
llaman Tercer Nivel, aunque también le dan otros nombres. Aquellos que han
sido intencionalmente crueles y consistentemente egoístas van a una región
Astral más oscura y desagradable porque el nivel de sus vibraciones es mucho
mas bajo que las vibraciones del Tercer Nivel.
La información transmitida desde el otro lado nos dice que
el Tercer Nivel es un lugar de enorme belleza, paz y luz. Una dimensión donde
existe la posibilidad de continuar nuestro perfeccionamiento o evolución
espiritual indefinidamente. Las personas que por sus méritos morales lo
merezcan pueden progresar a niveles superiores; es decir al cuarto, quinto,
sexto, séptimo y así sucesivamente. Para los humanos se conoce que al menos
hay siete niveles de vibración, desde los más bajos hasta los más elevados –
mientras más elevadas sean las vibraciones más bellas y mejores serán las
condiciones del nivel. La Ley del Progreso o Ley de Evolución Espiritual a su
vez
plantea que aquellos espíritus imperfectos que se encuentran en los niveles más
bajos podrán un día avanzar lentamente hacia los Niveles de Luz aun si esto
les toma mucho tiempo.
A diferencia de otras religiones que requieren fe en sus
creencias (fe en una creencia sin evidencia), el Espiritualismo y el
Espiritismo son las únicas religiones o filosofías que se basan en la
evidencia y en la experiencia directa. El Espiritismo, brevemente, plantea
principios muy similares al Espiritualismo y está basado en las obras y los
trabajos de investigación realizados por Allan Kardec.
-- ver a continuación.
El Espiritualismo y el Espiritismo son el resultado de la aceptación de la evidencia producida
empíricamente de que la Conciencia humana sobrevive la muerte biológica y que
los que sobreviven pueden comunicarse con los que están físicamente en la
tierra en muchas formas diferentes. Esta comunicación puede realizarse en al menos veinte formas diferentes a través de procesos validados empíricamente
que incluyen la mediumnidad mental, física y de voz directa, la escritura
automática (psicografía), la telepatía, la xenoglosia, Fenómenos de Voces
Electrónicas, Trans Comunicación Instrumental, apariciones, la Tabla de Ouija,
las visiones en el lecho de muerte, los Poltergeists, y otros.
Los Espiritualistas y los
Espiritistas además se guían
por la Ley Universal de Causa y Efecto, aceptando la responsabilidad
individual y el hecho de que el universo está gobernado por una Inteligencia
Suprema, comúnmente llamada Dios. Además es importante notar que los
Espiritistas y la mayoría de los Espiritualistas aceptan la reencarnación y la
consideran un concepto esencial para poder comprender el proceso de evolución
espiritual humana, así como la relación que existe entre el libre albedrío
humano y la justicia divina.
En cuanto a formas de organización, algunos Espiritualistas se organizan y
tienen servicios religiosos en Iglesias Espiritualistas mientras que los
Espiritistas en algunos casos se organizan en Sociedades o Centros Espiritistas para
realizar obras de caridad y otras actividades de servicio comunitario. Muchas
personas se consideran Espiritualistas o Espiritistas sin alinearse con
ninguna organización formal.
El movimiento del Espiritualismo Moderno comenzó en 1848 en Hydesville, New
York, con las hermanas Fox quienes demostraron que los espíritus se
comunicaban con ellas mediante sonidos y golpeteos en mesas. El record
histórico muestra que se encontró un esqueleto en el sótano donde las hermanas
Fox vivían – cuando el espíritu de un hombre que fue asesinado las dirigió a
excavar en el sótano. El descubrimiento del esqueleto confirmó los golpeteos
dirigidos a las hermanas Fox pues el anterior residente asesinado informó a
las hermanas Fox sobre quien lo asesinó y la policía pudo capturar al asesino.
Hoy en día, al igual que ha sido por miles de años,
millones de personas en todo el mundo experimentan por ellos mismos la
comunicación con sus seres queridos desde el mundo espiritual. La comunicación es
ya un hecho bastante aceptado mundialmente. Famosos científicos altamente
creíbles utilizan métodos empíricos para confirmar esta comunicación. Pruebas
científicas se realizan regularmente a personas que son mediums dotados en las cuales se
obtienen resultados muy exitosos.
El Espiritismo
como filosofía se distingue del Espiritualismo como religión
en que el Espiritismo está definido por la Doctrina Espírita como
una colección de principios y leyes que se consideran reveladas por Espíritus
Superiores, contenidas en las obras de Allan Kardec, las cuales constituyen la
Codificación del Espiritismo: El Libro de los Espíritus, El Libro de los
Médium, El Evangelio según el Espiritismo, Cielo e Infierno, El Génesis de
acuerdo al Espiritismo. La obra más definitiva sobre el mundo espiritual y sus
implicaciones morales, incluyendo la reencarnación y la comunicación con los espíritus,
es sin dudas el Libro de los Espíritus escrito por Allan Kardec en 1857, del cual se han
vendido más de quince millones de copias en 30 idiomas y que actualmente está
disponible gratuitamente en forma electrónica en la Internet.
Nota: Si el lector desea saber que es lo que realmente
ocurre al morir por favor pasar a la página:
Que
sucede cuando morimos.
Fragmentos traducidos de:
http://www.victorzammit.com/articles/religions3.htm
Regresar:
Sociedad Espiritista Cubana